Sender Score es una puntuación de 0 a 100 que una empresa privada asigna a las direcciones IP desde las que se envía correo, a partir de sus propios datos. No es un estándar ni un dato de los proveedores: es la estimación de un tercero, y mide la IP, no tu dominio.
Si acabas de consultarlo y te ha salido un número, lo importante es saber qué te está contando y qué no. Porque no es lo que la mayoría cree.
Tres cosas que cambian por completo cómo se lee ese número:
Dicho de otra forma: es la opinión de un observador externo, bien informado, sobre una IP. No es tu nota, ni la nota que te pone quien decide.
Y un aviso práctico: si te encuentras guías que atribuyen esta puntuación a una empresa llamada Return Path, están desfasadas. Esa compañía fue absorbida hace años y la marca desapareció. Es buena señal para calibrar: una guía que aún lo cuenta así lleva sin revisarse desde antes de 2019, y en entregabilidad eso es una era geológica.
Aquí está lo que hace que ese número sea inútil para mucha gente.
Si envías por una plataforma de email marketing, esa IP no es tuya: la compartes con cientos de clientes de esa plataforma. Su puntuación es el promedio de cómo envían todos ellos, no de cómo envías tú.
Puedes tener la lista más limpia del mundo y ver un número mediocre porque tus vecinos envían mal. O al revés: un número estupendo mientras tus campañas van a spam, porque el resto de la IP lo compensa.
Por eso, cuando alguien me enseña su Sender Score, la primera pregunta es siempre la misma: ¿esa IP es tuya? Si la respuesta es no, ese número no habla de ti.
Con todo lo anterior, no es basura. Tiene dos usos legítimos:
Si tienes IP dedicada, el número sí es tuyo y sirve como termómetro. No para saber si llegas a Gmail —eso no lo mide— pero sí para detectar que algo se ha torcido en tus envíos.
Y para ver el movimiento. Igual que con otras métricas, el valor absoluto importa menos que el cambio: una caída de veinte puntos en dos semanas es una señal real, venga de donde venga.
Como referencia general, por encima de 90 se considera buen terreno y por debajo de 70 hay problemas. Verás guías que sitúan el listón en 80: son las mismas que siguen hablando de Return Path. Y en cualquier caso, ese umbral no significa nada si la IP es compartida.
Si lo que quieres saber es cómo te ven de verdad los proveedores, hay fuentes mejores:
Es la misma lógica que con las listas negras: un dato externo puede darte una pista, pero quien decide dónde acaba tu correo no lo consulta.
Como referencia, por encima de 90 se considera buen terreno y por debajo de 70 indica problemas. Pero ese umbral solo tiene sentido si la IP es tuya: con IP compartida el número refleja el comportamiento de todos los clientes de esa plataforma, no el tuyo.
No consta que lo hagan. Gmail, Outlook y Yahoo deciden con sus propios sistemas de reputación, que no son públicos. El Sender Score es la estimación de una empresa privada a partir de sus datos, útil como referencia externa pero no como el criterio que aplica quien recibe tu correo.
Porque mide la IP y no tu dominio, y porque no es el dato con el que deciden los proveedores. Si envías por una plataforma, esa puntuación refleja a todos los que comparten esa dirección. Tu problema puede estar en la reputación de tu dominio, en la autenticación o en la calidad de tu lista.
Poco. Esa IP la compartes con cientos de clientes y su puntuación es el promedio de cómo envían todos. Puedes tener la lista impecable y ver un número mediocre por culpa de los vecinos, o al revés. Con IP dedicada sí es un dato tuyo.
No. La reputación de dominio es el historial que cada proveedor lleva de tu dominio y es lo que de verdad decide dónde acaba tu correo. El Sender Score es una puntuación de IP calculada por una empresa externa. Miden cosas distintas y solo una de las dos la usan los proveedores.
Suele pasar, y no es contradictorio: las puntuaciones externas miran una parte del problema. Lo que decide dónde acaban tus correos está en otro sitio, y ahí empieza el diagnóstico.
Nuria Palomo, la Dra. Spam
Experta en entregabilidad de email y reputación de dominio desde 2019.