Tasa de apertura (open rate): qué es y por qué ya no es fiable

Nuria Palomo, la Dra. Spam Por Nuria Palomo, la Dra. Spam

La tasa de apertura es el porcentaje de correos entregados que se registran como abiertos. Se mide con una imagen invisible que se carga al abrir el mensaje, y por eso nunca ha sido exacta: no cuenta a quien lee sin cargar imágenes, y desde 2021 cuenta aperturas que no han ocurrido.

Es la métrica que más se mira y la que peor se entiende. Sigue sirviendo para algo, pero no para lo que la mayoría cree.

Cómo se mide en realidad

No hay ningún sistema que avise de que alguien ha abierto un correo. Lo que hay es un truco: una imagen transparente de un píxel, insertada en el mensaje y alojada en el servidor de tu plataforma de envíos.

Cuando el programa de correo carga esa imagen, la plataforma se entera y anota una apertura. Y ahí está todo lo que puede fallar:

Un correo en texto plano, sin imágenes, no se puede medir en absoluto. No es que dé cero aperturas: es que no hay píxel que cargar.

Lo que rompió la medición

En 2021 Apple activó por defecto una protección de privacidad en su aplicación de correo: descarga las imágenes por adelantado, a través de sus propios servidores, antes de que el usuario abra nada.

Para tu plataforma, ese correo consta como abierto. Aunque el destinatario no lo haya mirado. Aunque lo borre sin verlo.

Y como una parte importante del correo del mundo se lee desde dispositivos de Apple, eso significa que tu tasa de apertura lleva años inflada, y no sabes cuánto.

Por eso, cuando alguien me enseña una tasa de apertura del 45% y me dice que sus correos van bien, la primera pregunta es qué parte de su lista usa Apple. Muchas veces la mitad de esas aperturas no ha ocurrido.

Por qué las referencias del sector se han quedado cortas

Buscarás «cuál es una buena tasa de apertura» y encontrarás las cifras de siempre: un 20%, un 25%, según el sector. Esas referencias vienen de estudios anteriores a 2021, cuando la medición todavía era medianamente honesta.

Y ahí está la trampa, porque el error va en la dirección que menos se espera:

Si hoy tienes un 25% de apertura, tu apertura real es más baja. Parte de ese porcentaje son aperturas automáticas que nadie ha hecho. Estás comparando un dato inflado contra una referencia que no lo estaba, y aun así te quedas corta.

Por eso yo trabajo con un baremo más exigente que el que circula. En una lista sana, por encima del 50% es buen terreno y por encima del 70% es excelente. Un 30% no es un aprobado: es un aviso de que buena parte de tu lista ya no te lee. Y por debajo del 20% no hay matices — eso necesita intervención.

Tienes la escala entera, banda por banda, en la auditoría de entregabilidad.

Dicho esto, hay dos cosas que ninguna escala puede recoger: el tipo de lista —doscientos clientes que te conocen y veinte mil captados con un regalo no juegan al mismo juego— y la frecuencia, porque quien envía una vez al mes saca mejores porcentajes que quien envía tres veces por semana sin hacerlo mejor.

Así que la escala te dice en qué terreno estás. Compararte contigo misma a lo largo de los meses te dice hacia dónde vas. Las dos cosas juntas, no una sola.

Para qué sigue sirviendo

Con todo lo anterior, la apertura no es basura. Es un dato torcido, y los datos torcidos sirven si sabes hacia dónde están torcidos.

Lo que sí puedes leer en ella:

Lo que no puedes leer: cuánta gente lee de verdad tus correos, ni si vas mejor que la competencia. El número absoluto sirve para situarte en una banda, no para saber cuántas personas hay detrás.

Qué mirar en su lugar

Tres métricas que nadie puede simular:

Y hay una razón de fondo para el cambio de métrica, más allá de la fiabilidad: los proveedores tampoco miden aperturas. Miden comportamiento —clics, respuestas, archivados, borrados, quejas— y con eso construyen tu reputación de dominio. Si tú optimizas para una métrica que ellos no usan, estás jugando a otro juego.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es una buena tasa de apertura?

Más exigente de lo que dicen las referencias que circulan. Por encima del 50% es buen terreno y por encima del 70% es excelente; un 30% no es un aprobado sino un aviso, y por debajo del 20% hace falta intervenir. Las cifras del 20-25% que se citan como normales vienen de estudios anteriores a 2021, cuando la medición aún no estaba inflada por las aperturas automáticas.

¿Por qué mi tasa de apertura subió de golpe sin hacer nada?

Suele ser un cambio en la composición de la lista o en cómo la leen. Si has captado contactos que usan la aplicación de correo de Apple, sus aperturas se registran automáticamente aunque no lean nada, y tu porcentaje sube sin que haya mejorado nada real.

¿Se puede medir la apertura en un correo de texto plano?

No. La medición depende de una imagen invisible que se carga al abrir el mensaje. Sin imágenes no hay nada que cargar, así que no hay aperturas que registrar. No es que den cero: es que no se pueden contar.

¿Entonces la tasa de apertura no sirve para nada?

Sirve para detectar cambios, no para juzgar niveles. Una caída brusca es real y merece investigarse, porque la distorsión es constante y no explica un desplome repentino. Lo que no sirve es mirar el número absoluto y concluir que vas bien o mal.

¿Qué métrica debería mirar en su lugar?

Los clics y las respuestas, que no se pueden simular, y la tasa de participación, que mide personas a lo largo de un periodo en vez de aperturas en un envío. Es además lo que miran los proveedores para decidir dónde colocarte.

¿Te ha caído la apertura y no sabes por qué?

Una caída brusca no es cosa del asunto ni del día de envío. Suele ser que tus correos han dejado de llegar donde llegaban — y eso no se ve en las estadísticas de tu plataforma. Ahí empieza el diagnóstico.

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Nuria Palomo, la Dra. Spam, experta en entregabilidad de email

Nuria Palomo, la Dra. Spam

Experta en entregabilidad de email y reputación de dominio desde 2019.

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